El regreso de los vuelos de carga al AICM vuelve a estar sobre la mesa y marca uno de los temas económicos del día. Fuentes del sector aéreo apuntan a que el gobierno federal evalúa dejar sin efecto el decreto que, durante la administración anterior, obligó a las aerolíneas cargueras a dejar el aeropuerto capitalino y mudar sus operaciones al AIFA.
La medida original buscaba descongestionar la terminal de la Ciudad de México y empujar el uso del aeropuerto de Santa Lucía. Sin embargo, la reubicación generó costos y tiempos adicionales para empresas que mueven mercancía con rapidez, sobre todo las ligadas al comercio electrónico y a cadenas de suministro que dependen de entregas exprés.
Derogar el decreto permitiría que las cargueras regresen al AICM, donde ya tienen clientes, infraestructura y rutas consolidadas. Para la industria logística, la cercanía con el centro de consumo más grande del país se traduce en ahorros de combustible y traslados terrestres más cortos.
El debate llega en un momento clave: el país se prepara para la temporada alta de fin de año, cuando el Buen Fin y las compras navideñas disparan el volumen de paquetería. Un cambio de reglas antes de ese pico daría aire a transportistas y comercios que operan con márgenes ajustados.
No todos los efectos son positivos. Volver a sumar operaciones de carga al AICM podría tensar de nuevo la saturación de la terminal, justo cuando las autoridades presumen mejoras tras el veto que Estados Unidos retiró a los aeropuertos mexicanos. El reto será equilibrar la demanda de espacio entre vuelos de pasajeros y cargueros.
Por ahora se trata de una posibilidad en estudio y no de una resolución publicada. Si el ajuste avanza, las empresas tendrán que decidir si mantienen su base en el AIFA, regresan por completo al AICM o reparten operaciones entre ambos. La decisión marcará el mapa logístico aéreo del centro del país durante los próximos años y es un asunto que conviene seguir de cerca. Transportistas, operadores aduanales y plataformas de paquetería ya hacen cuentas sobre cómo reacomodarían rutas, bodegas y personal si el ajuste se publica justo antes de la temporada alta de fin de año.