La Modalidad 40 del IMSS vuelve a estar en el centro de la conversación entre quienes planean su retiro. Esta figura permite que un trabajador siga cotizando de forma voluntaria después de dejar un empleo formal, con el objetivo de elevar el promedio salarial que usa el Instituto para calcular la pensión. La duda que muchos se hacen hoy es directa: ¿todavía conviene pagarla?
La respuesta depende, en buena medida, del régimen al que pertenece cada persona. Quienes empezaron a cotizar antes de 1997 se rigen por la Ley 73, un esquema en el que la pensión se calcula a partir de las últimas semanas cotizadas y del salario promedio registrado. Para ese grupo, aportar durante los años finales puede traducirse en una mejora notable del monto mensual, siempre que los cálculos se hagan con cuidado.
En cambio, los trabajadores que ingresaron bajo la Ley 97 dependen del saldo acumulado en su Afore y de las aportaciones a lo largo de la vida laboral. Ahí el beneficio de la Modalidad 40 funciona de otra manera y no siempre resulta tan ventajoso, porque la lógica del sistema es distinta.
Los especialistas insisten en un punto: antes de inscribirse conviene correr números. El monto que se paga cada mes se calcula sobre el salario con el que la persona decide seguir cotizando, y ese costo sube año con año conforme se ajustan los topes y la inflación. Si la cuota mensual es muy alta y el periodo de aportación es corto, el retorno puede quedar por debajo de lo esperado.
También importa el horizonte de tiempo. Entrar a la Modalidad 40 pocos años antes del retiro, con un salario elevado, tiene un efecto diferente a sostenerla durante un periodo largo. Por eso la recomendación general es revisar el caso particular, comparar escenarios y, de ser posible, apoyarse en una proyección formal antes de comprometer recursos.
La conclusión es que no existe una respuesta única. La Modalidad 40 del IMSS puede ser una herramienta poderosa para mejorar la pensión, pero su conveniencia cambia según el régimen, el salario elegido y el tiempo que se mantenga el pago. Informarse a fondo evita sorpresas y ayuda a tomar una decisión que acompañará al trabajador durante toda su etapa de retiro.